Racismo de ayer y de hoy

El racismo es una discriminación en el orden social que puntualiza cualquier exclusión, restricción y limitación al reconocimiento de igualdad entre las personas, sobre el argumento de una conexión fortuita entre las características genéticas (fenotipo) de los seres humanos y sus capacidades intelectuales, su comportamiento social, las expresiones visibles de su personalidad, su cultura y otras evidencias de su actuación.

La discriminación se define principalmente como la exclusión, distinción,  restricción o preferencia basada en el origen racial, o por la descendencia o el origen nacional o étnico. En la Cuba de hoy como en otras partes del mundo, esta discriminación va mas allá porque existen diferentes formas de discriminación que van desde la exclusión por motivos de sexo, edad, orientación sexual, genero, opiniones políticas, origen social, capacidades, posiciones económicas y creencias religiosas.

En Cuba las relaciones raciales y sus efectos marcaron de forma importante la vida de las personas, definiendo los roles sociales durante periodos históricos y aun hoy se viven las consecuencias.  

Los cubanos sentimos que la problemática racial se encuentra latente, el negro sufrido desde la cuna, agraviado desde su clase y violentado desde su origen social y cultural, lleno de dramas y contradicciones no puede mostrar otra reacción que no sea de rebeldía.

Son muchos los episodios que se han vivido como consecuencia de tantos siglos de esclavitud y por mucho que se ha intentado hacer, todo resulta poco por la profundidad del trauma vivido en la sociedad cubana; ejemplos que se pudieran citar son muchísimos e inclusive en diversas etapas de la historia de este país como sucedió con la brutal represión contra el Partido Independiente de Color, cuyos integrantes solo aspiraban a obtener justicia y reconocimiento hacia las personas de la raza negra.

La imagen que se ha desarrollado históricamente con relación a los negros es de excomunión, en nuestro país a pesar de que la elite gobernante cacarea el discurso de que ha venido luchando contra estos prejuicios no se avizora avance ninguno ante esta problemática, es muy triste observar como en nuestra sociedad no se ha logrado el mas mínimo avance en la erradicación de las diferencias en el status social y económico de la población negra.

La solución del racismo en la isla no es solo cuestión de igualdad legal, la transformación de la conciencia social ocurre de una manera muy lenta y se afecta mucho más por los factores objetivos y subjetivos. La historia de nuestra esclavitud,  nos ha traído consecuencias a la hora de asumir nuestra identidad, no se ha trabajado para sentirnos orgullosos de la representación social de los negros, ni de su papel real y grandioso en la historia de la independencia, que posibilite un buen sentimiento de pertenencia, ni de sus características físicas; por el contrario, lo más frecuente son los mitos casi todos negativos que se refuerzan, pasando de generación a generación valores relacionados con sentimientos de inferioridad, de mezcla de rebeldía y sumisión, llevando todo esto a una vida de exclusión debido a estas actitudes.

Han sido mucho los años que llevamos arrastrando ese estigma de subestimación con la raza negra. Es hora de que deje de verse lo negro como el lado malo de la personalidad.

Es una realidad que en la conciencia popular ser negra o negro es sinónimo de suciedad, de fealdad, de amoralidad y de cuantos adjetivos ofensivos existan, estas realidades han incidido en nuestra autoestima, han limitado la posibilidad de asumir nuestra identidad y de tomar conciencia de lo que somos; no bastando esto no es un secreto para nadie la crisis económica por la que atraviesa Cuba, donde en el caso de los cubanos de raza negra se llevan la peor parte y no se puede abordar para ellos desde un plano general; ya que en el plano económico la situación de los negros siempre fue aguijoneada por la discriminación, esa discriminación que se lleva por fuera, que es el color de la piel.

Si hemos sido capaces de enfrentar durante tanto tiempo situaciones difíciles, si sabemos que el consciente colectivo no es una herencia cerebral, sino que es construido; elaborado con prejuicios, mitos y actitudes, planteémonos entonces asumir nuestra identidad, asumir nuestra cultura. Reivindiquemos nuestra espiritualidad, hagámosle frente a esa forma equívoca de representarnos, retomemos nuestra cultura y costumbres como formas de resistencia y afirmación de nuestra negritud.

La conciencia racial no puede ser diluida dentro de la conciencia nacional, los cubanos todos debemos proyectarnos sobre la base de la aceptación, inclusión y respeto a la diversidad racial y cultural

Creo que debemos empezar por cambiar la imagen que muchos negros y negras tenemos sobre nosotros mismos, debemos elevar nuestra autoestima como arma fundamental en el camino de nuestra reivindicación, para poder lograr cambios definitivos en nuestra admisión como elemento integrador , junto a blancas y blancos cubanos.

No queremos con todo esto construir identidades, estas son objetivas y existen hace mucho tiempo, se trata más bien de que tales identidades no se expresen de manera negativa y lograr un equilibrio social entre los diferentes grupos raciales que componen la sociedad cubana.

Tengamos fe en que este flagelo sea erradicado tanto en Cuba como otras partes del mundo, en la lucha contra la discriminación racial y otras formas de exclusión, el éxito depende de las partes involucradas y muy en especial de la postura de la víctima, en este caso del negro cubano. La mejor forma de alcanzar logros en una sociedad clasista y racista además de totalitaria, es imponiéndose ciertas exigencias a partir de la educación y la elevación de la autoestima.

El cambio de las actitudes racistas en la Cuba de hoy solo puede dar la vuelta cuando la discusión pendiente sobre este escabroso tema no solo permita la corrección del daño, sino sustituir mecanismos jurídicos y educativos que sancionen toda acción discriminatoria. La democracia es el asiento donde se puede refundar la oportunidad para eliminar los actos de exclusión.

Es el momento de iniciar el análisis del problema con profundidad y seriedad, siempre con la visión futurista de lograr además en Cuba un sistema democrático que corrija el error histórico de una vez y por todas dándole la oportunidad a todos los cubanos de defender sus derechos para que se erradique las desigualdades disfrutando de una naciente nación democrática cubana.

 

 

 

 

 

       

 

 

   

 

 

 

 

 

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Acerca de Fernando Edgardo Palacio Mogar
Blogs administrado por Fernando Palacios disidente cubano y miembro del partido liberal nacional cubano, escribe de forma puntal y exhaustiva sobre la realidad cubana tomando sus aportes como uno de los más reales en cuanto a veracidad e información. Fernando, escribe diversos temas entre los cuales tenemos sobre: derechos humanos, economía, política, etc.

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